¿Cómo se hace un alebrije?
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Los alebrijes son mucho más que figuras coloridas.
Son el resultado de un proceso artesanal profundo, transmitido de generación en generación en comunidades de Oaxaca, donde el tiempo, la paciencia y la imaginación se convierten en arte.
Cada alebrije auténtico es una pieza única. No existen moldes, no hay producción en serie y no hay atajos. En este artículo te contamos cómo se hace un alebrije artesanal, paso a paso, para que comprendas el verdadero valor que hay detrás de cada pieza.
La madera: el origen de todo
El proceso comienza con la selección de la madera, tradicionalmente copal, un árbol originario de la región.
Los artesanos eligen cuidadosamente el tronco, considerando su forma natural, ya que esta influirá directamente en la figura final.
Una vez cortada, la madera debe secarse de forma natural durante meses para evitar grietas o deformaciones. Este paso, aunque invisible para muchos, es fundamental para garantizar la durabilidad de la pieza.
El tallado a mano
Cuando la madera está lista, comienza el tallado.
Con machetes, formones y cuchillos, el artesano da forma al alebrije siguiendo únicamente su experiencia y su imaginación.
No existen bocetos exactos ni moldes repetibles. Cada animal fantástico nace de la interpretación personal del artesano, lo que hace que no existan dos alebrijes iguales, incluso cuando representan al mismo animal.
Lijado y preparación
Después del tallado, la pieza pasa por un proceso minucioso de lijado.
Este paso puede tomar varias horas y es clave para lograr superficies suaves y bien definidas.
Es un trabajo silencioso y paciente, donde el artesano elimina imperfecciones y prepara la madera para recibir el color. Aquí se demuestra que el verdadero valor del arte muchas veces está en lo que no se ve a simple vista.
La pintura: color y simbolismo
La pintura es uno de los momentos más emblemáticos del proceso.
Cada alebrije es pintado completamente a mano, utilizando pinceles finos y aplicando capas sucesivas de color, punto por punto.
Los colores y patrones no son aleatorios. Representan elementos de la naturaleza, emociones, energía y protección. Cada artesano imprime su estilo personal, convirtiendo cada pieza en una expresión única de identidad cultural.
El tiempo detrás de una pieza
Un alebrije artesanal puede tomar días o incluso semanas en completarse, dependiendo de su tamaño y complejidad.
Desde el secado de la madera hasta el último detalle de pintura, el proceso exige dedicación y respeto por el oficio. Por eso, un alebrije auténtico no puede compararse con piezas industriales o decorativas.
Más que decoración
Un alebrije no es solo un objeto decorativo.
Es una manifestación viva del arte popular mexicano, una pieza que conecta pasado y presente, tradición e imaginación.
Al adquirir un alebrije artesanal, no solo llevas una obra única a tu hogar, también contribuyes a preservar un oficio y apoyar directamente a las comunidades artesanas que mantienen viva esta tradición.
El espíritu de Apapacho Mexicano
En Apapacho Mexicano creemos que cada alebrije es un abrazo a la tradición.
Trabajamos directamente con artesanos para llevar al mundo piezas auténticas, hechas con respeto, tiempo y alma.
Porque el verdadero lujo no está en lo producido en masa, sino en lo creado con las manos y el corazón.